Situación de las lesbianas frente a la emergencia sanitaria

Situación de las lesbianas frente a la emergencia sanitaria

No hay personal médico suficiente, porque están infectados o un familiar suyo está grave o falleció, o porque renunciaron, indignados por la falta de insumos. Entonces, ¿quiénes están ahí para frentear? Quienes ya firmaron un contrato: los recién graduados y los internos. Somos la mano de obra barata del MSP.

En el trayecto al hospital veo la desesperación y el desorden porque el distanciamiento social no se cumple. Veo gente de bajos recursos que con su trabajo quiere llevar el pan a la casa, pero también gente que simplemente lo ha tomado como un feriado, y ahí es donde te duele.

Llego al hospital y veo pacientes acumuladas en la puerta de ingreso, familiares exigiendo que las atiendan. Algunas vienen desde lejos porque los hospitales están saturados.

Mi hospital no es para COVID-19, sino para pacientes embarazadas o con alguna complicación por aborto. En una guardia de 24 horas se atienden más de 20 partos, más de 20 cesáreas, y cada vez somos menos. Estamos saturados.

En mi última guardia me dieron una mascarilla N95 y me dijeron que no habría otra para la siguiente guardia. A los médicos les dan un poquito más de protección, pero al interno, una bata y un gorrito. Yo llevo mis propias gafas, que no son las ideales porque tienen que ajustar completamente como las de snorkel, pero al menos evitan el contacto frente a frente con cualquier fluido.

No doy mi nombre. Hace unos días una compañera del Hospital de Guayaquil divulgó en una red social la falta de equipos y protección. Al instante se hace viral y se publica en varios medios. Entonces el hospital suspende a todos los internos y la trata de mentirosa y le advierte que van a tomar medidas. Y el ministerio nos notifica que va a ser destituido el personal que divulgue información no oficial. Nos quieren callar.

Soy feminista. En 2018 ingresé a la fundación Mujer & Mujer y a partir de eso mi perspectiva cambió. Empecé a empoderarme, a ser una persona con voz, con capacidad de decir ‘ya basta’, y a conocer mujeres que lo hacían de una forma muy hermosa, mujeres fuertes, capaces.

No me declaro abiertamente lesbiana. Lo hice una vez con mi familia, pero no salió bien. Ellos saben, pero no lo aceptan, entonces para evitar conflictos, decidí dedicarme a lo mío hasta que me sienta preparada para afrontarlo con todo el armamento, con mi título, mi independencia, y decir: esto es mío y yo creo que ustedes deben respetarlo.

Revisa la entrevista completa en
https://gk.city/2020/04/14/testimonio-residente-medica-guayaquil-coronavirus/?fbclid=IwAR1FR_aoU5_3wGDbqCEw-rBo77qGWhAMSBE96-fuSe3_J-_HiYTOIx8xtng

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